¿OPINION PUBLICA O CONCIENCIACION ABERTZALE?
      CRITICA CONSTRUCTIVA DE LA PRACTICA COMUNICATIVA DEL MLNV

      Iñaki Gil de San Vicente


      5. ¿QUÉ HACER?.

      El modelo teórico y la práctica comunicativa del MLNV como conjunto está siendo superado por los acontecimientos. Por acontecimientos entendemos no simples hechos fortuitos, descontextualizados, sino series, redes, cadenas procesuales integradas sinérgicamente en totalidades parciales que, a su vez, pertenecen a totalidades concretas interrelacionadas y móviles. Estos acontecimientos no son sólo las medidas del enemigo, medidas represivas y brutales; tampoco son sólo los errores fortuitos o causales del Movimiento; otro tanto hay que decir de los intereses específicos, incluso personales, de la mayoría de los periodistas, así como de los intereses de las transnacionales de la cultura y de la comunicación y sus simbiosis con los poderes: es todo eso, pero es más que eso.

      Nuestra capacidad comunicativa está siendo superada por la evolución estructural, interna, genética del capitalismo en su conjunto más las aportaciones específicas de los expertos en represión y estrategia contrainsurgente del Estado y del PNV. No podemos reducir el problema a tal o cual parte de nuestra práctica y/o teoría como único responsable. Sí existen partes más superadas que otras, pero es nuestro modelo entero el que, con diferencias secundarias, de simple ritmo de envejecimiento, está agotándose. Sin embargo, dentro de él, existen fuerzas potenciales y reales que auguran nuevas capacidades de expansión. También existen dentro de las diversas experiencias teóricas y prácticas de las izquierdas europeas determinados valores teóricos que debemos considerar. Por último, nacen de las entrañas de las nuevas opresiones nuevas resistencias, nuevos adelantos teóricos que debemos integrar.

      No todo está perdido, al contrario. Fuera de Euskal Herria, tras un tiempo de pasividad en el tema que nos ocupa -sólo agitada internamente por esfuerzos minoritarios pero muy valiosos- emergen del subsuelo nuevas luchas o se reactivan y readecuan viejas experiencias. Poco a poco, conforme se sedimentan los efectos terribles de la crisis desestructuradora y las nuevas restructuraciones se asientan, al disiparse la polvareda del derrumbe de dogmas y antiguallas, vislumbramos los escenarios concretos -el gran escenario único- de las nuevas batallas sociales, nacionales, de sexo-género, ecologistas, alternativistas, de las minorías marginadas, comunicacionales y culturales, etc., etc., cuyas escaramuzas empiezan ya a endurecerse. Otra cosa es que muchas de esas escaramuzas queden en nada, sean desactivadas o integradas. Esta es una posibilidad/probabilidad que no podemos analizar aquí. Pero ninguna guerra, incluso las blizkrieg más fulgurantes y sorpresivas, han empezado nunca sin escaramuzas ni tanteos.

      ¿Pensamos ilusamente que el endurecimiento autoritario, neofascista, que está segando los propios derechos burgueses a la comunicación, es casual?. ¿Pensamos que el hecho de que el propio Parlamento burgués Europeo haya tenido que salir en defensa de sus -burguesas- libertades formales de expresión, es casual?. Si los servicios de prospectiva estratégica del Capital no hubieran confirmado esa tendencialidad al alza de las luchas -como lo confirmaron a finales de los '60 los servicios que luego dieron cuerpo a la Trilateral- y los peligros que ello acarrea para el Orden, tengamos por seguro que la involución neofascista sería más tenue.

      En Euskal Herria crece la inquietud social sobre el posicionamiento de los medios en un bando muy preciso. Esa consciencia es por ahora constreñida a niveles determinados por la propia presión silenciadora de los medios pero ¿cuánto tiempo podrán resistir el desgaste, las consecuencias de su posicionamiento parcial y beligerante?. ¿Cuánto más pueden involucrarse activamente en la defensa de la injusticia?. ¿Qué resortes tenemos que mover, qué nuevas prácticas tenemos que iniciar, qué hemos de hacer en suma para acelerar esa crisis y a la vez aumentar la efectividad de nuestra comunicación concienciadora?. Vamos a intentar responder a estas preguntas:

      5-1. Acción, miedo e imagen.

      La crítica situacionista a la sociedad del espectáculo ha quedado superada en su esencia: del espectáculo como pasividad del espectador, se ha pasado a la sociedad teatralizada, en la que a todos se nos asigna un papel, todos somos actores dentro del espectáculo. No existe ya la imagen exterior al sujeto pasivo, simple espectador de los acontecimientos espectaculares. Ahora el escenario es la sociedad en su conjunto. La imagen no es ya el arlequín cómico que ridiculiza la conciencia del espectador, ni el 'prosopos' griego que esconde la doble personalidad contradictoria de cada uno y la negación del lado femenino. Ahora todos somos imagen. La tesis situacionista se ha superado porque se ha confirmado. A la vez el teatro social se ha complejizado con las diversas realidades virtuales descritas arriba.

      Así las imágenes son ficticias y auténticas: la esquizofrenia se ha instaurado. La desmaterialización de los focos de contrainformación y de los núcleos de poder se une a lo anterior. La imagen dicta. La pasividad obedece. La obediencia refuerza la imagen.

      No hace falta poner muchos ejemplos al respecto. Las instituciones regionalistas y estatales tienen fuerza porque son la imagen real de una efectividad irreal. El Pacto es una fuerza real, opresiva y alienante, porque desaparece en la imagen de la democracia irreal. La ertzaintza puede torturar y asesinar materialmente porque se protege en la imagen inmaterial de una policía "al servicio de todos". A la inversa, quieren que ETA sea la imagen del terror porque el Estado necesita desmaterializar su brutalidad. Decenas de miles de parados están realmente parados, sin protestar ni pelear, porque son la materialización de la imagen del orden, imagen que asumen y llevan dentro de sí aunque ese orden sea su miseria real. La imagen de lo real es así la realidad de la alienación, y en cuanto tal, en cuanto falsa-conciencia-necesaria, esa imagen se convierte en una fuerza material contrarrevolucionaria. Por eso produce un beneficio, aunque éste sea trasladar sobre los otros y las otras los mecanismos de explotación, opresión y dominación.

      ¿Qué hacer contra la dictadura de la imagen que es a la vez dictadura de una realidad falsa sentida como real?. Aquí está el nudo gordiano del poder efectivo del Capital sobre varios cientos de miles de vascos y vascas. Otros cientos de miles sufren la contradicción entre niveles de aceptación de esa imagen e irrealidad y niveles de consciencia y lucidez. Esa contradicción hace que el miedo a la libertad, a la exploración de placeres subversivos, etc., que está en todos -no se libra nadie- se manifieste de otro modo. Porque el miedo es también un componente de la imagen, su retaguardia estratégica y su fortín último. Para no enfrentarse al problema teórico y práctico del miedo, las izquierdas han dado todos los atajos y rodeos posibles: del ultraizquierdismo aventurero al reformismo lento y pausado. Se ha hecho de todo con tal de no enfrentarse al crucial problema praxeológico del miedo. Por eso el Estado del Capital masifica e inyecta el miedo sin parar, de cualquier manera, a diario.

      Miedo en imágenes directas, materiales o simbólicas, servido en casa, a la carta en tv, para escoger como un menú a la hora de comer y cenar, en los medios impresos y radiofónicos, en la pornografía con el sadomasoquismo, en la misa y en la fe con el infierno, en el trabajo con el paro, en la casa con el marido agresivo, en la escuela con el suspenso, en la mani con los txakurras, en la carretera con los controles, en la juventud con la mili y el paro, en la militancia con la tortura y la cárcel, en la clandestinidad con la tortura y la muerte, en la madurez con la jubilación de miseria, en la ancianidad con el desamparo, en el sexo con la preñez no deseada y con el sida, en el amor con los celos, en el odio justo con la ley injusta, en la huelga con el despido, en la asamblea con el ridículo, en la votación con la minoría, en el divorcio con la miseria económica, en la vida con la muerte...Miedo por todas partes donde se mire. Miedo.

      La imagen del miedo es incluso peor que el miedo mismo, porque éste puede llegar a conocerse y a controlarse, pero la imagen no, porque es inmaterial y puede ocultar cosas muchísimo peores: "más vale malo conocido que bueno por conocer". Galindo y Atutxa siguen asesinando y las instituciones lavando con votos la sangre de los asesinados. De ahí lo vital de la acción pues sólo ella, antes que la palabra, enseña a controlar el miedo, a sujetarlo y guiarlo. De ahí que el Estado nunca tolera la acción y menos su forma plena, la lucha armada.

      Esto no es un juego de palabras: es un intento de síntesis de las amargas experiencias político-comunicativas cosechadas en décadas por las izquierdas. Amarguras debidas en parte al nulo esfuerzo teórico y práctico por interpenetrar y fusionar la teoría marxista de la alienación con los avances posteriores de la psicología, el psicoanálisis, la antipsiquiatría, etc., más las vitales aportaciones del feminismo. Resultado de todo ello, la actual pobreza ante el poder terrible del Capital para usar por aislado o sinérgicamente la imagen, el miedo, la pasividad y hasta la acción inducida, teledirigida, programada y orientada a la reproducción ampliada del Poder. Naturalmente dentro de esa simultaneidad jerarquizada se recurre también a un determinado optimismo, una iniciativa consumista, un sentido de la aventura y la exploración individualista y competitivo, etc., es decir, todas las facetas ofensivas de la personalidad burguesa.

      El miedo es un componente esencial en y de la estructura psíquica de masas del capitalismo, que adquiere mayor presencia en sus formas más autoritarias de consciencia como el fascismo, etc. No nos toca analizar aquí las formas del miedo, los miedos concretos, ansiedades, angustias, terrores, fobias, etc., y sus manifestaciones psicopatológicas o normales. El grueso de las imágenes lanzadas por los medios tienen como finalidad activar tal o cual miedo concreto y sus reacciones correspondientes: miedo al ridículo, al qué dirán si no compro tal cosa, etc. Tenemos el ejemplo del poder castrador de la propia imagen subconsciente de nuestro cuerpo, nuestro rechazo o aceptación y sus repercusiones globales en todos los aspectos de la vida: un tema de extrema importancia dejado siempre, sistemáticamente, en manos de la burguesía o, en todo caso, de minoritarios movimientos marginales.

      Frente al poder de invocación del miedo por la imagen impuesta por el poder, frente a ello, la acción liberadora tiene más importancia que la mera concienciación teoricista. No hablamos de acción en el mero sentido activista, sino, como hemos dicho en su momento, como totalidad vital aunque se muestre inicialmente en pequeñas prácticas, acciones tímidas y aisladas si se quiere, pero que empiezan poco a poco a cuartear la llamada coraza caracteriológica, el blindaje autorrepresivo, las murallas de incomunicación, recelos y fobias mutuas. Vamos a poner tres ejemplos de lagunas profundas del MLNV en estas cuestiones con propuestas prácticas de solución:

      Uno: La imagen del Movimiento no es plenamente euskaldun y progresista, y menos si analizamos el problema desde la simbiosis de ambos componentes esenciales. Ya nos hemos referido con anterioridad a ello. Es una imagen limitada a la reivindicación no integrada en un modelo alternativo de futuro. Exceptuando los méritos de AEK, el resto del MLNV es incapaz de demostrar con su acción no sólo qué es sentir y vivir actualmente en claves euskaldunes y progresistas, sino que ni siquiera intenta ofrecer un modelo creativo, atrayente, integrador y abierto de una futura sociedad. Es cierto que intentarlo plantea problemas apreciables pero, en último término, el futuro del modelo depende de la capacidad de atracción, entusiasmo e incluso complicidad subjetiva y afectiva que genere.

      Consiguientemente, la acción en este primer ejemplo consistiría en planificar además de la euskaldunización interna del Movimiento, que ya se está haciendo, además de ello, dos cosas esencialmente unidas y que no se están haciendo: unir euskaldunización con concepción progresista de la vida, que es mucho más que simple conciencia política abertzale e infinitamente más que democraticismo barato y, unir euskaldunización con internacionalismo y solidaridad. Ambas acciones sistemáticas irían destinadas a contrarrestar los perniciosos efectos de la rutinariez de aprender euskara en las escuelas, propaganda del enemigo de que el euskara no sirve para la modernidad excepto para "la cocina", propaganda de que la mundialización exige otras lenguas "más aptas", etc. El MLNV no está accionando las posibilidades de concienciación que nacen de una complicidad afectiva, subjetiva, militante y progresista con el euskara en el presente y muy especialmente en el futuro.

      Dos: La imagen del Movimiento es machista. Es decir, repelemos a la inmensa mayoría de las mujeres. Mientras que es lógico que la imagen machista del Poder atraiga a muchas mujeres por la alienación que padecen, con nosotros pasa lo contrario. Se trata de un problema estratégico por obvias razones, siendo las electorales las más nimias e insustanciales. Al igual que todas las izquierdas, carecemos de una teoría integrada de la opresión de la mujer y de sus consecuencias absolutas. Por eso carecemos de una capacidad de acción que borre la imagen que a diario ofrecemos y, lo que es más importante, la que impone de nosotros el Poder y, aún más importante, la que como resultado de todo ello, al final y en la práctica, se construyen cientos de miles de mujeres sobre el MLNV. Semejante cadena que empieza en nuestro machismo, se refuerza con y mediante la prensa enemiga y concluye con las vivencias de las mujeres, es el proceso descrito anteriormente de referencia-signo-registro y representación, para empezar de nuevo. Las injustificables, pese a comprender sus causas, dificultades que encuentran en el Movimiento EGIZAN, las diversas "áreas de la mujer" -calificativo que denuncia la ghettización interna del problema- etc., indican la extrema gravedad del dominio machista y de su mentalidad patriarcal dentro del MLNV: siendo así dentro ¿cómo nos verán fuera?.

      Consiguientemente la acción en este segundo ejemplo consistiría en un profundo, radical y urgente cambio interno y externo. Un cambio que abarcase desde la obligatoriedad de un mínimo de participación de mujeres en todos los órganos sucesivos de dirección -habría que precisar el tanto por ciento, por ejemplo, para abrir debate: un tanto por ciento en cada órgano de dirección correspondiente como mínimo al tanto por ciento de militancia de mujeres en la organización base que sustenta y elige esa dirección- de todas las organizaciones del MLNV; pasando por un cambio radical de mensajes y propuestas, en contenido y forma, introduciendo permanentemente la lucha contra las formas y contenidos de opresión machista en esos problemas concretos -absolutamente todas las situaciones problemáticas son y tienen opresiones machistas- y terminando en la directa participación de las mujeres como portavoces, que no sólo como animadoras y presentadoras de los mítines del MLNV, algo que nos está acercando ya a los shows televisivos.

      Tres: La imagen del MLNV es de resistencia defensiva. Incluso la capacidad de alguna de sus partes para ofertar algo, para aglutinar nuevos sectores y abrir campos nuevos, no consiguen romper la imagen de resistencia numantina, negativista que el enemigo propaga en todo momento. Anteriormente la fuerza de su argumento, lo que propagandísticamente reforzaba esa imagen radicaba en la no asistencia al parlamento, aunque se actuase intensamente en ayuntamientos y diputaciones, pero la imagen se imponía. Ahora, cuando la legitimidad del parlamento se ha hundido y cuando la de los ayuntamientos y diputaciones está decreciendo, el enemigo ataca por el flanco de nuestra incapacidad para ofertar alternativas y respuestas a las inquietudes sociales. Según él no podemos integrar nuestro proyecto en las nuevas condiciones europeas, etc. El problema que tenemos es que el cerco de prensa impide que nuestro modelo llegue con fuerza, o incluso pueda ser conocido. Nos referimos lógicamente a las partes centrales, consignas propagandísticas básicas, del modelo pues es inútil esperar que cualquier prensa popularice, por ejemplo, toda una alternativa socioeconómica.

      Consiguientemente la acción en este tercer ejemplo consistiría en la generación de un efecto bola de nieve simultáneo desde arriba y desde abajo, a la vez que permanente: desde arriba con campañas impactantes y llamativas sobre los puntos centrales y, por abajo, en las bases, con la potenciación de prácticas de discusión. Debemos aprender de los errores del 'Urratz Berri' y debemos también activar la ilusión de las bases para el debate interno y externo. ¿Cómo lograrlo?: una fórmula que apenas hemos explotado es la de intentar consolidar una especie de tertulias, o reuniones, o cenas periódicas en txokos y herrikos. Existen prácticas significativas pero aisladas que demuestran lo efectivo de ello: se trata de establecer un día determinado en el que con antelación se ponga un tema de debate y un menú, o simplemente un café, etc., y una especie de moderador-agitador. Debemos buscar otros métodos que rompan ese aire de monótona y aburrida obligación de los debates programados desde arriba. Debemos echar imaginación a la cosa para incentivar la participación: es mejor que nuestra gente discuta alrededor de un plato de babarrunas a que no discuta. Que discuta poco, entre flatulencia y flatulencia, pero que discuta algo porque así empezaremos a movernos. Y si nuestra gente no rompe en y con su práctica cotidiana el muro de silencio del Pacto, poco o nada podremos hacer. Además, intentar estas nuevas formas político-gastronómicas no es muy caro pues podría hacerse que la caja del txoko pagara el grueso.

      Hay una línea que recorre a las tres propuestas: ilusionar, hacer partícipes a las gentes, implicarlas con cosas propias, atrayentes y gratificantes. Es un objetivo central. No podremos nunca incrementar la participación interna y romper el cerco externo sin esa ilusión que nace de la nueva autoconfianza. Ello nos obliga a plantear nuevos contenidos de reflexión con nuevas formas de discusión, con nuevos ambientes. Han pasado ya las viejas condiciones sociales de finales de los '70 y comienzos de los '80; están desapareciendo las de finales de los '80 e incluso las de comienzos de los '90 están envejeciendo rápidamente. Sin embargo, por las nuevas condiciones de sobreexplotación, etc., aumentan las posibilidades de acercamiento y discusión siempre que ofertemos contenidos y formas acordes. Al menos tenemos que intentarlo, e intentarlo en todas las organizaciones del MLNV y muy especialmente en los txokos y herrikos de HB.

      Sólo la acción, la que fuere, vence al miedo y en esa superación cotidiana, transforma a la vez la imagen que se tiene de uno mismo y que se da al otro, a la sociedad. Simultáneamente se avanza en la desalienación. Todas las izquierdas, todos los movimientos revolucionarios modernos o precapitalistas han intuido esta verdad y han intentado aplicarla. Han ido acertando y mejorando sus métodos. También equivocándose y errando. Pero es innegable la existencia de una constante: todos han insistido en lo imprescindible del debate y de la participación: desde las primeras asambleas de trabajadores egipcios de que se tienen noticias hasta las últimas asambleas zapatistas, por citar un caso, han girado sobre esa constante.

      5-2. El deseo y el mañana.

      La superación del miedo es tanto más urgente cuando comprendemos que su tremendo efecto castrador impacta fundamentalmente sobre el futuro. Del mismo modo, toda imagen lleva un modelo de futuro; todo reclamo consumista, consigna o slogan agitador, proclama política o pasquín de denuncia llevan siempre, aunque sea implícitamente, un modelo de futuro. El problema radica en la atmósfera simbólica envolvente, en el mundo material de mensajes simultáneos, en la legitimidad previa, en las permanentes presiones a favor o en contra: condicionan, anulan o potencian ese futuro. Ello es obvio en nuestra situación. Pero se nos olvida decir, o hacemos poca insistencia al decirlo, que un modelo de futuro es tanto más creíble en los sectores sociales que constatan en su práctica la coherencia de quienes unen ese modelo a su ejemplo diario. Esto que ya fue comprendido en el utopismo inicial y medieval, en el socialismo y anarquismo del s. XIX y en la primera oleada revolucionaria del siglo XX en Europa -por no hablar de otros continentes- y que fue luego rescatado por el freudo-marxismo de la sex-pol alemana, semejante constante histórica está siendo olvidada por el MLNV.

      Lo peor es que también ha sido una constante del MLNV hasta que se ha producido la triple conjunción de anquilosamiento de nuestro sistema concienciador, nuevos ataques del Pacto e intensos cambios sociales. Precisamente, una de las virtualidades de la lucha armada en los momentos duros de escisión ha consistido en unir presente y futuro con la acción. Mientras que las flamantes "izquierdas marxistas" escindidas entraban en la cuesta abajo de la palabrería, el MLNV actuaba. También hoy miles de militantes abertzales están dando ejemplos diarios de coherencia y perspectiva de futuro, pero su práctica queda silenciada por el anquilosamiento de aparato comunicativo-concienciador incapaz de romper el cerco del Pacto y de adecuarse a las exigencias cambiantes. De esto modo, gradualmente, nuestro modelo de futuro, que está dado en la práctica cotidiana, es silenciado incluso en los círculos más cercanos y próximos al MLNV. Ello es debido a varios factores que ya hemos analizado en el cptº 4º.

      ¿Qué hacer?: La respuesta ha de partir del supuesto de que hemos logrado ilusionar de nuevo a nuestra gente para que se implique en la acción concienciadora dentro y fuera del MLNV. Sin esta base será muy difícil que incluso abriendo algunas brechas en el muro contrainformativo del Pacto, incluso mejorando substancialmente nuestras respuestas a los interrogantes sociales, incluso así alcancemos grados altos de interpenetración del futuro con y en el presente. Las razones son obvias pero si tuviéramos que sintentizarlas y resumirlas diríamos que se trata de rescatar la fuerza de convicción, de atracción y de complicidad político-afectiva de todos y cada uno nuestro personal, muy especialmente de nuestras compañeras, de las militantes del MLNV en toda su extensión. Hay que decirlo muy claro y ser consciente de sus consecuencias: la exclusión por parte de las izquierdas del tremendo poder emancipador de las mujeres ha sido una de las causas fundamentales de sus fracasos en la aglutinación de fuerzas cara al futuro. También, el dejar exclusivamente en manos de la reacción, de la derecha y del Vaticano ese potencial, ha sido una de las razones de las victorias del Capital.

      Son tan abrumadoras las lecciones históricas al respecto que no nos extendemos. Comprendemos que así azuzamos los miedos profundos de la debilidad machista, de su orgullo cobarde y misógino, de sus complejos edípicos no integrados ni resueltos, de sus fantasmas incestuosos y fobias parricidas, de su transexualidad y homosexualidad latentes, etc., pero si no lo hacemos nosotros lo hará el Capital y "españa": lo hace ya desde que nacemos, e incluso antes. El monstruo contrarrevolucionario del machismo impide que el futuro esencial de toda liberación práctica aparezca en su esplendor. A la vez, impide que en el presente se movilicen todas las fuerzas concienciadoras que, por serlo, son a la vez destructoras de sistemas de poder cotidiano, de poder personal, de reaccionarismo y conservadurismo en lo cotidiano: ¿cómo pretendemos hablar de un futuro libre cuando toda nuestra personalidad profunda está estructurada justo para lo contrario?.

      Demos un paso más. Suponiendo -es mucho suponer- que tenemos claro lo anterior ¿cómo tenemos que seguir?. El MLNV en sí debe cambiar radicalmente en una cuestión decisiva para identificar anímica y emotivamente cualquier práctica presente con el futuro. Se trata de introducir el deseo en la política y la política en el deseo. Pensamos que a estas alturas del texto debiera estar claro qué entendemos por política, pero ¿qué entendemos por deseo?. Por deseo entendemos la consciencia que se tiene de las necesidades que se sienten. Sin esa consciencia, sin el deseo, las necesidades pueden ser manipuladas, desactivadas, pospuestas, suplantadas por necesidades ficticias y artificiales. Es más, el deseo es tensión y tendencia a la resolución de la necesidad. Por tanto lleva en sí un adelanto de placer expectante, de gratificación esperada, de equilibrio satisfecho. Por ello, el deseo consciente es algo inasimilable por cualquier poder. Tenemos el brillante ejemplo de JARRAI, sin ir muy lejos; o la tensión de los familiares y amigos de los prisioneros, etc. En la medida en que la necesidad es reiteradamente negada por el poder, el deseo se radicaliza y endurece sus métodos.

      El MLNV no tiene una política del deseo en cuanto tal aunque tiene un tremendo deseo práctico, desarticulado, desorganizado, que se expresa en infinitas fiestas, manis, funerales y actos de recuerdo y homenaje, etc. Tenemos que propagar interna y externamente el deseo de acción como acción del deseo. Una vez más son las organizaciones del MLNV menos intoxicadas por los errores y límites de las izquierdas clásicas, es decir las organizaciones del MLNV menos "teoricistas" -en el mal sentido- y más enraizadas en los hábitos populares de autoorganización las que mejor y más creativamente destilan el deseo de la militancia abertzale: la práctica totalidad de movimientos populares y sociales -al margen de su estado organizativo- la juventud, las iniciativas callejeras y autoorganizadas. A la inversa, son las organizaciones clásicas, las que tienen en sus filas los clásicos militantes "de partido" o "de sindicato", los "cuadros de oficina", etc., los que más separan la política del deseo, digamos que la obligación de la devoción, y más dan una imagen fría, impersonal, monótona y gris de la política abertzale. Desgraciadamente es la imagen oficial. Por ello el deseo militante se escapa de esas instancias y se autoorganiza cada vez más en otros campos de intervención.

      ¿Cómo introducir el deseo en la política, además de la propia concienciación?. Primero revalorizando, enriqueciendo y ampliando el concepto y la calidad de las necesidades que tiene nuestro Pueblo en su conjunto y cada uno de los militantes del MLNV: debemos asumir la exigencia radical de las necesidades radicales en todas sus manifestaciones, algo que el Movimiento apenas hace, o que sólo hace de boquilla. Segundo, desarrollando en cada área sus consignas y prácticas específicas de manera que la pesadez de la estructura no aplaste la frescura de las iniciativas críticas y último, tercero, removiendo las burocracias, limpiándolas de moho mental.

      Por ejemplo, JARRAI además de la insumisión, del paro y del trabajo, etc., debiera defender el placer y la plenitud sexo-afectiva como elemento interno a la insumisión y al comportamiento. Por ejemplo, EGIZAN debiera también entrar a la crítica de la institución familiar que no sólo del trabajo doméstico, de la reivindicación de la violencia feminista que no sólo de la crítica a las agresiones, etc. Por ejemplo, LAB debiera también entrar a la crítica del salario como esclavitud que no sólo del salario como cantidad insuficiente, a la crítica del tiempo asalariado que no sólo a las condiciones de explotación, por no citar a la crítica del modelo consumista, etc. Por ejemplo ASK debiera entrar a la crítica radical de la represión contra los movimientos populares que no sólo a la defensa programática del contrapoder. Por ejemplo HB debiera entrar a saco contra el mito de la democracia parlamentaria que no sólo contra su corrupción e integración en el poder.

      Se trata de meter en dedo en la llaga de los límites insalvables del Estado. Esos límites son los que niegan el futuro y son sus denuncias radicales las que demuestran en la práctica, en el presente y en el día a día, la estrecha conexión político-afectiva mediante la función consciente del deseo global que tiene el Movimiento del hoy con el mañana. El deseo radical es el futuro radical. Naturalmente hacerlo así exige de un cambio simultáneo y procesual, nunca precipitado pero tampoco tímido, de la estructura burocrática, del sistema comunicacional y concienciador, de la imagen interna y externa, de la superación gradual de los miedos y frenos subconsciente no sólo a escala individual, también colectiva. En cierta forma la historia del MLNV es el permanente intento de recuperar esa originaria radicalidad de futuro mediante profilaxis de saneamiento interno y de relegitimación externa.


      5-3. Identidad y radicalidad

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